Las proteinas Las proteínas son macromoléculas compuestas por veinte aminoácidos esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Nueve de estos aminoácidos son indispensables, ya que el cuerpo no puede sintetizarlos. Por lo tanto, estos aminoácidos deben obtenerse externamente, es decir, a través de la alimentación. Así, las proteínas se forman mediante la incorporación sucesiva de aminoácidos.
Las proteínas están codificadas por genes y sintetizadas por el ribosoma (sistema que permite la traducción de moléculas en proteínas).. Se encuentran en las células y en todo el organismo. Las proteínas desempeñan diversas funciones. Pueden tener una función estructural, permitiendo que la célula mantenga su organización espacial. También pueden tener una función motora, asegurando el transporte de diferentes moléculas dentro y fuera de la célula. Pueden ser reguladoras, modulando la actividad de otras proteínas. Asimismo, pueden captar señales externas y asegurar su transmisión. Y, por último, pueden utilizarse para el movimiento, permitiendo que las células y los organismos se desplacen.
Más concretamente, las proteínas son necesarias para el crecimiento, la renovación celular, así como los tejidos de nuestro organismo y la reproducción. También son muy importantes durante el desarrollo del feto.
Las proteína Las proteínas provienen de dos fuentes: animales y vegetales. Las proteínas animales se encuentran en la carne, los embutidos, las aves, los huevos, el pescado, los mariscos y los productos lácteos. Las proteínas vegetales se encuentran en las verduras (lentejas, frijoles, legumbres, etc.), los frutos secos (nueces, almendras, pistachos, etc.) y los cereales (trigo, maíz, cebada, arroz, etc.). Son esenciales para el correcto funcionamiento del organismo y deben consumirse diariamente. En promedio, una mujer necesita 46 gramos al día y un hombre 56 gramos. La deficiencia de proteínas puede provocar atrofia muscular.
Muchos alimentos contienen proteínas, pero el porcentaje varía. Los alimentos de origen animal son ricos en proteínas, mientras que las verduras y los cereales tienen un contenido menor. Las proteínas animales poseen excelentes cualidades nutricionales, ya que generalmente contienen todos los aminoácidos esenciales. Sin embargo, son ricas en lípidos (grasas ocultas), colesterol y productos de desecho (ácido úrico, urea). Las proteínas de origen vegetal, por otro lado, son una excelente fuente de energía (carbohidratos) y favorecen la digestión (fibra). No obstante, estas proteínas no son completas para nuestra dieta, ya que carecen de aminoácidos esenciales que nuestro organismo no puede sintetizar.
CARNE DE VACA.
Nivel de proteínas: 26/30g por 100g.
EL ATÚN.
Nivel de proteínas: 29g por 100g.
EMMENTAL (GRUYÈRE).
Nivel de proteínas: 27g por 100g.
PECHUGA DE POLLO.
Nivel de proteínas: 26g por 100g.
EL HUEVO.
Tasa de proteínas: 14 g por 100 g (2 huevos).
SOJA.
Tasa de proteínas: 38g por 100g.
La proteína de soja contiene todos los aminoácidos esenciales y es altamente digestible. La soja, una pequeña semilla, se puede consumir en forma de leche, salsa, legumbres o brotes. Es rica en minerales, vitaminas y fibra. La soja pertenece a la familia de las leguminosas. Este producto es conocido por reducir los niveles de colesterol gracias a sus grasas insaturadas, que también fortalecen las células nerviosas. La soja tiene un efecto hormonal, ayudando a reducir la desmineralización ósea durante la menopausia.
LENTES.
Tasa de proteínas: 25g por 100g. (9g cocido)
Las proteína Las proteínas vegetales de las lentejas, llamadas lectinas, son de alta calidad porque contienen casi todos los aminoácidos esenciales. Las lentejas pertenecen a la familia de las leguminosas, conocidas por sus colores verde, marrón o coral. Son un alimento muy digestible y bajo en grasas. Requieren tiempos de cocción muy cortos, lo que ayuda a conservar sus nutrientes. Son ricas en vitaminas y, especialmente, en minerales (como folato, cobre, hierro, zinc y potasio). Las lentejas contienen fibra dietética, que favorece la sensación de saciedad y previene el estreñimiento. Sus propiedades antioxidantes ayudan a prevenir muchos tipos de cáncer, diabetes y enfermedades cardiovasculares.
LA ALMENDRA.
Tasa de proteínas: 21g por 100g.
AVENA.
Tasa de proteínas: 17g por 100g.
La avena, una proteína vegetal, posee un excelente perfil de aminoácidos esenciales, fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo. Consumida en el desayuno (muesli), la avena es baja en grasas saturadas. Es una excelente fuente de vitaminas y minerales, como magnesio, zinc y hierro. Rica en fibra, favorece la sensación de saciedad. La avena pertenece a la familia de los cereales integrales, que contribuyen a la longevidad. Este alimento ayuda a prevenir diversos tipos de cáncer y enfermedades coronarias.
EL PAN COMPLETO.
Tasa de proteínas: 10g por 100g.
Las proteínas vegetales del pan integral son de buena calidad nutricional. Es un alimento rico en vitaminas y minerales. Pertenece a la familia de los cereales y se elabora con harina integral. El pan integral es combustible para el cuerpo y el cerebro. La energía que proporciona es sostenida gracias a sus carbohidratos de liberación lenta. Su contenido en fibra dietética facilita el tránsito intestinal y promueve la sensación de saciedad. Su contenido en carbohidratos, en particular el almidón que contiene, se transforma en glucosa tras la digestión, proporcionando energía al organismo. También es rico en vitaminas del grupo B, beneficiosas para la función celular y el sistema nervioso. Entre otras cosas, su vitamina E posee propiedades antioxidantes. Finalmente, contiene minerales como potasio, magnesio, calcio, fósforo y hierro.
Conclusión.
Los alimentos mencionados representan solo una pequeña parte de la variedad de alimentos ricos en proteínas disponibles. De hecho, muchos productos lácteos, carnes, pescados, verduras, cereales y frutos secos tienen distintos niveles de contenido proteico. Los alimentos ricos en proteínas son bajos en calorías, con aproximadamente cuatro calorías por gramo. Además, ayudan a controlar el apetito, ya que permiten una digestión lenta, lo que proporciona una sensación de saciedad más rápidamente. Por último, el cuerpo no puede almacenar proteínas; por lo tanto, se consumen o se convierten en energía.
Sin embargo, esta no es una dieta exclusiva; todo metabolismo necesita equilibrio nutricional. Una dieta rica en proteínas puede provocar problemas renales, fatiga e irritabilidad. De hecho, ciertas vitaminas y minerales están ausentes en los alimentos ricos en proteínas y pueden causar deficiencias.
En cualquier caso, los alimentos ricos en proteínas son fundamentales para nuestro organismo y son perfectamente adaptables para adelgazar, desarrollar músculo o simplemente mantenerse en forma.


Los temperamentos y los arbustos también son muy interesantes desde el punto de vista de la ingesta de proteínas.
No se puede negar que la espirulina tiene un perfil nutricional completo, pero también esconde algunos inconvenientes. La espirulina puede estar contaminada con toxinas conocidas como micocistinas, que tienen la capacidad de absorber ciertos metales pesados. Según el experto en nutrición Michael Greger, aunque la espirulina no es inherentemente una alga productora de toxinas, el proceso de recolección puede incrustar inadvertidamente pequeñas cantidades de otras algas que producen toxinas. Estas toxinas a veces son dañinas para nuestro organismo, incluso muy peligrosas. Es mejor pasar por legumbres.
Sé que su lista no es exhaustiva, pero la espirulina merece ser mencionada. La espirulina es una microalga comercializada como complemento alimenticio por su riqueza en minerales y vitaminas.
Un verdadero súper alimento, crece de forma natural en muchos lugares del mundo.
Se comercializa en diferentes formas: cápsula, comprimida o simplemente seca.